Liderazgo comunitario

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Por Paula Jimena Soto Cruz,

Estudiante de la UVM Campus Querétaro

En colaboración con:
Luis Fernando Páramo Vargas,
Estudiante de relaciones internacionales en la Universidad Anáhuac Querétaro

 

Antes de definir el liderazgo comunitario, primero definamos el término comunidad pues, a pesar de ser tan utilizado en el argot popular, pocas son las personas que conocen realmente su significado. Una comunidad puede definirse como un conjunto de individuos con ciertos elementos en común, como puede ser la ubicación geográfica, tareas, el idioma e incluso costumbres; por lo general, sus miembros persiguen un objetivo, o bien, tienen un interés común. Por otro lado, un líder es aquella persona que destaca dentro de un grupo de individuos, con ciertos rasgos que lo vuelven mucho más influyente que otros sobre los demás, de modo que muchas veces ejerce también el papel de orientador o consejero; esto, a su vez, conlleva a la atribución de responsabilidades orientadas al cumplimiento de los objetivos comunes del grupo, siendo la imagen representativa del mismo, deportivos, sociales, políticos, filosóficos, culturales, entre otros. 

Dicho lo anterior, los líderes comunitarios tienen como propósito buscar el desarrollo social y bien estar de su comunidad precisamente, deben precautelar el mejoramiento de las condiciones de vida de toda la población en diferentes ámbitos como la salud, educación, nutrición, vivienda, vulnerabilidad, seguridad social, entre otros, combatiendo las necesidades e injusticias que azota a la sociedad, sin esperar ningún tipo de retribución.

Ellos promueven y dinamizan sus territorios para potenciar su autosuficiencia y hacer frente a los distintos problemas que enfrentan, representan las demandas de la comunidad ya que es a través de ellos que ésta se organiza, se expresa y participa evitando que la intervención trate a lo viviente como inerte (Moreno, 2008), además deben ser capaces de aprovechar la riqueza cultural y biológica del entorno para utilizarla de manera responsable. Irma Juan Carlos (Tuxtepec), por ejemplo, que es una indígena chinanteca diputada federal y presidenta de la Comisión de Pueblos Indígenas en el Congreso de la Unión, uno de sus ejes de trabajo es el medio ambiente, la protección y conservación de espacios naturales de México.

El liderazgo en este contexto adquiere matices diferenciales ya que no se trata de la idea tradicional del líder y los seguidores, sino de líderes que representan y se relacionan con la comunidad; se trata de solidaridad comunitaria, de necesidades compartidas, de historia común, objetivos comunes y de priorizar los intereses colectivos sobre los individuales en cuanto al trabajo que se realiza para la comunidad.

Hablemos un poco sobre un par de ejemplos que representan el liderazgo  comunitario, comenzando por el de Serigne Mbaye. Nacido en Saint Louis (Senegal), aprendió desde pequeño el oficio de pescador, a lo que se dedicó hasta los 2000, cuando los buques industriales extranjeros les hicieron la vida imposible. La competencia era ingestionable y antes de morir de hambre en su ciudad, decidió dejarlo todo y emigrar hasta España. Ya en Madrid, comenzó a ganarse la vida cómo mantero en la Puerta del Sol, la Gran Vía y Atocha, vendiendo CD’s y al mismo tiempo se formaba leyendo y estudiando informática y aprendiendo castellano en centros sociales. Después, luchó por los derechos de sus compañeros y compatriotas desde el sindicato de manteros, cuando consiguió los papeles y 16 años después, sigue haciendo lo mismo. Aunque, a partir de mayo podría hacerlo con una pequeña diferencia, convirtiéndose en el primer mantero elegido diputado en la Asamblea de Madrid.

Por último, es segundo caso es el de Chéran, una pequeña localidad del estado de Michoacán. En 2008 la tala ilegal de madera se hizo visible y sistemática, habían pasado pocas semanas desde que un grupo de mujeres se había armado de coraje y, al despuntar el día 15 de abril de 2011, tocaron las campanas de la iglesia del Calvario para convocar al pueblo entero y, de manera conjunta, detener a quienes osaban acabarse el bosque, aquel lugar de donde provenía el sustento de la comunidad. Este levantamiento no solo logró poner un alto al despojo, si no que se detuvo el crecimiento exponencial de la violencia y salió de la inmovilidad, en esta comunidad p’urhépecha los jóvenes tienen la posibilidad de elegir una profesión o actividad laboral que les guste, se construyó un proceso que sentó las bases de un camino para la autonomía en México, pero sobre todo se fortaleció la determinación y la libertad que cada pueblo originario tiene para elegir la forma de gobierno y organización interna que le parezca pertinente.

Es sumamente interesante acercarse a la experiencia de Cherán para conocer las estrategias por medio de las cuales esta comunidad ha podido fortalecer su esencia colectiva, posicionarse como un sujeto político y reelaborar su proyecto de comunidad a partir de una revitalización y redefinición de su identidad étnica centradas en su gente, en su cultura y en sus tradiciones, por encima de intereses partidistas, de divisionismos faccionales y de conflictos internos y con el exterior. Un claro ejemplo de un liderazgo comunitario, contructivo y participativo.

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